Protección catódica, con base química, electroquímica y electromagnética, para masas (tanques) y tuberías (ductos).

 

 

 

Antecedentes.

 

En la actualidad, los sistemas anticorrosivos para masas, han tenido una relevante importancia para mantener en confiables valores de seguridad la infraestructura petrolera, sobre todo en el almacenamiento de productos peligrosos y altamente volátiles, como los sistemas de bombeo y de transporte de combustibles o derivados del petróleo.

 

Cada vez, los mantenimientos preventivos y correctivos se han incrementado, inclusive se han presentado fallas inexplicables, en ocasiones con explosiones y consecuencias lamentables, atribuyendo estos eventos a efectos inducidos por descargas atmosféricas y/o electrostáticas.

 

Objetivo.

 

American Working Directory de México S.A. de C.V., ha concluido, a través de desarrollos de investigación, que los fenómenos que actualmente se presentan, se resuelven a través de una solución preventiva, por medio de una ingeniería de base electroquímica, despreciando los efectos de tipo electromagnético.

 

El objetivo principal de este trabajo técnico, es el de analizar cualquier masa metálica que independientemente que tenga o no su sistema anticorrosivo, debe mantenerse en condiciones de equipotenciabilidad referida a nuestro planeta tierra, así como trabajar como una verdadera pantalla de interferencias y una compatibilidad electromagnética entre el fluido o material a manejar, entre su medio de almacenamiento o transporte y el sitio en donde se cimiente o deposite la masa a proteger.

 

 

 

 

 

 

EL PRESENTE TRABAJO SE DESARROLLARÁ DE ACUERDO AL SIGUIENTE TEMARIO:

 

I.                     INTRODUCCIÓN A LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN CATÓDICA.

 

1. CORROSIÓN

1.1. CLASES DE CORROSIÓN

1.1.1. CORROSIÓN QUÍMICA

1.1.2. CORROSIÓN ELECTROQUÍMICA

1.1.2a.           CORROSIÓN ELECTROQUÍMICA POR FORMACIÓN DE ELEMENTOS GALVÁNICOS

1.1.2b.           CORROSIÓN POR CORRIENTES DE DISPERSIÓN

 

1.2. PROTECCIÓN CONTRA LA CORROSIÓN

1.2.1.    MEDIDAS DE PROTECCIÓN CONSTRUCTIVAS

1.2.2.    PROTECCIÓN SUPERFICIAL

1.2.2a.  REVESTIMIENTOS AISLANTES

1.2.2b.  REVESTIMIENTOS METÁLICOS

1.2.3.     EMPLEO DE CORRIENTE DE PROTECCIÓN

1.2.4.     INTRODUCCIÓN A LA PROTECCIÓN CATÓDICA

 

II.      DESARROLLO ELECTROMAGNÉTICO.

 

2.1 ECUACIONES DE MAXWELL

2.2 CONSIDERACIONES DE LAS MASAS

 

 

 

 

III.     EL PRINCIPIO DE INTERACCIÓN MAGNÉTICA Y ELÉCTRICA

 

IV.     CALCULO DE LA CORRIENTE CATODICA PARA PROTECCIÓN A TRAVÉS DEL SISTEMA FARAGAUSS.

 

4.1 ANTECEDENTES

4.2 OBJETIVO.

4.3  DESARROLLO.

 

V.      PROBLEMAS DE AISLAMIENTO DE CORRIENTE EN CONTROL DE BOMBEO, CONTROL DE VALVULAS, INSTRUMENTACION Y TRANSFORECTIFICADORES QUE CONFORMAN UN  SISTEMA DE TRANSPORTE DE FLUIDOS

 

5.1 ANTECEDENTES.

5.2 OBJETIVO

5.3 DESARROLLO

5.4 CONCLUSION DE FUNCIONAMIENTO

 

 

 

 

Desarrollo del tema.

 

I.       INTRODUCCIÓN A LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN CATÓDICA.

 

Es importante para soportar el desarrollo de nuestro tema, recordar brevemente y en forma general ya que no es nuestro objetivo profundizar los tan ya estudiados y practicados sistemas de protección catódica.

Así mismo deseamos que este material técnico logre despertar el interés necesario para ir mas allá de ciertos paradigmas, que a través del tiempo han caído lamentablemente, en repetitivas practicas, sin lograr un incremento de los factores de seguridad y la continuidad de los servicios.

 

Por otro lado, nuestra meta final es el de lograr desplazar los dos principales obstáculos que dentro de la ciencia, se presentan constantemente, los cuales son identificados como la “Inercia Mental” y los “Intereses creados”.

 

Estos dos conceptos han frenado el cambio, la innovación y el progreso, la “Inercia mental” porque se rinde ante el esfuerzo y el trabajo, dominando la comodidad momentánea y la ley del menor esfuerzo, y el “Interés creado” porque siempre se anteponen las ventajas personales a la trascendencia del bienestar para la mayoría o bien común.

El luchar contra estos dos obstáculos es como realizarlo incansablemente contra dos Gigantes, pues si lo refiriéramos con la mitología hidra, le renacen siempre nuevas cabezas (o aliados).

 

Electroquímica, parte de la química que trata de la relación entre las corrientes eléctricas y las reacciones químicas, y de la conversión de la energía química en eléctrica y viceversa. En un sentido más amplio, la electroquímica es el estudio de las reacciones químicas que producen efectos eléctricos y de los fenómenos químicos causados por la acción de las corrientes o voltajes.

 

1. CORROSIÓN

Se entiende por corrosión la destrucción o deterioro de los materiales por procesos químicos o electroquímicos. En el caso del hierro y del acero, se habla indistintamente de corrosión o de oxidación.  La corrosión comienza en la superficie de la pieza; con ello, en dicha superficie se forma generalmente una capa de un compuesto químico del metal con el elemento atacante, por ejemplo el oxígeno.  Si dicho compuesto no es poroso ni soluble en agua, él mismo actúa como un revestimiento protector, como es el caso del óxido de aluminio sobre el aluminio; con ello termina la corrosión.  Si dicha capa es porosa, soluble en agua o incluso hidrófila, como por ejemplo el óxido de hierro, acelera la corrosión.

 

1.1. Clases de corrosión

Se distinguen la corrosión química, la corrosión electroquímica y la electromagnética (todas interactuando).

 

Razones termodinámicas motivan que los metales que se han obtenido a partir de sus minerales en la naturaleza tiendan, en su uso normal, a volver al estado combinado. El fenómeno que conduce al deterioro progresivo de las propiedades metálicas queda designado por el término corrosión.

 

La corrosión es casi siempre de naturaleza electroquímica, esto es, una corriente eléctrica que circula entre determinadas zonas de la superficie del metal, conocidas con el nombre de ánodos y cátodos, a través de una solución llamada electrolito capaz de conducir dicha corriente. Este conjunto constituye micro o macro pilas en las que la zona anódica es la que sufre los efectos de la corrosión.

 

Cuando los átomos del ánodo se disuelven para formar iones, los electrones que dejan libres hacen al ánodo negativo con respecto a la solución. Sus electrones pasan al cátodo a través de la masa metálica y allí neutralizan a los iones positivos. La corrosión, por tanto, es sostenida por procesos simultáneos anódicos y catódicos.

 

1.1.1. Corrosión química

En el caso de la corrosión química, se forman compuestos de los metales por la acción de sustancias atacantes.

 

Esta corrosión de tipo electroquímico, característica de estructuras sumergidas o enterradas, es sumamente peligrosa, no por la pérdida de metal en si, que suele ser pequeña, sino por tratarse de una corrosión localizada que puede ser origen de picaduras profundas.

Para que exista corrosión hemos visto la necesidad de que existan simultáneamente ánodos, cátodos y un electrolito.

 

Estos ánodos y cátodos son micro o macropilas con una diferencia de potencial entre sus dos semielementos.

Las micropilas pueden tener su origen en el metal o en el electrolito, siendo en cada caso provocadas por varios motivos.

 

El acero caliente se oxida, al recocer por ejemplo el acero, tres átomos de hierro se combinan con cuatro átomos de oxígeno formando óxido ferroso-férrico Fe3O4 (cascarilla). Los contactos de plata se ennegrecen, si el aire está contaminado con humos sulfurados: se forma sulfuro de plata (Ag2S). El cobre de un conductor en manguera de goma se puede combinar con el azufre del aislamiento de la goma, si dicho cobre no está protegido por galvanizado. El cobre se puede combinar también con el ácido acético, dando lugar a la formación de cardenillo, venenoso. El cobre se combina con los elementos componentes del aire, formando una pátina insoluble en agua.  Sometido a la acción del aire, el aluminio se cubre de una capa de óxido de aluminio (A12O3). El aluminio es atacado también por los álcalis. Incluso los morteros húmedos son perjudiciales para el aluminio, puesto que contienen caliza y la caliza combinada con agua puede formar un álcali.  Asimismo el plomo es atacado por los álcalis.

 

 

1.1.2. Corrosión electroquímica

La corrosión electroquímica presupone la existencia de un electrolito (líquido conductor de la electricidad). Normalmente, dicho electrolito es agua (agua de lluvia, corriente o de mar, humedad del aire, sudor corporal). También los aceites y las grasas pueden actuar como electrolitos, si se han vuelto rancios bajo la acción del aire y del calor o si por cualquier motivo no están libres de ácidos y álcalis.

 

Los procesos que se presentan en la corrosión electroquímica son similares a los producidos en el interior de un elemento galvánico. Cuando un metal se disuelve en un electrolito y debido a la cesión de electrones por parte de los átomos, se produce un exceso de electrones en el metal, al abandonar los iones la superficie de dicho metal (Fig. 1.1). La tendencia del metal a disolverse se llama tensión de disolución. Sumergidos en un electrolito, los metales cuya tensión de disolución es elevada presentan un gran exceso de electrones y metales cuya tensión de disolución es baja, un pequeño exceso de electrones. El metal que forma el polo negativo resulta deteriorado al ceder iones; se dice que es el metal menos noble.

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 1.1 Formación de la carga negativa en una placa de Zinc, debido a la formación de iones.

 

1.1.2a. Corrosión electroquímica por formación de elementos galvánicos

Con frecuencia, las distintas partes de una pieza están formadas por distintos metales. Si existe además un electrolito, se originan elementos galvánicos. Si los distintos metales están unidos eléctricamente entre sí, dichos elementos galvánicos se hallan en cortocircuito. Por el elemento, llamado elemento de corrosión, circula una corriente (corriente de corrosión).

 

Para ensayos que tienen por objeto demostrar en poco tiempo los efectos de la corrosión, es necesario un electrolito adecuado. Para ensayos con hierro o acero se puede emplear una solución de 10 g de ferrocianuro potásico en 1 litro de agua corriente. El ferrocianuro potásico K3[Fe(CN)6] es particularmente apropiado, porque forma una capa de color azul oscuro, aun con muy pocos iones de hierro. En las prácticas sobre corrosión que siguen, dicha solución se llamará electrolito de ensayo.

 

Experimento 1: Unir eléctricamente un perno de acero desnudo, bien desengrasado, con una placa de cobre; introducir ambos en el electrolito de ensayo y añadir algunas gotas de ácido sulfúrico al 10 %. Observar el perno de acero.

 

Transcurridos unos 5 minutos, el acero queda cubierto de una capa de        corrosión (Fig. 1.2). Dicha capa se hace cada vez más gruesa.

 

La tensión galvánica generada provoca una corriente, al estar           en cortocircuito el perno de acero y la placa de cobre. La corriente circula del polo positivo (cobre), a través del conductor de cortocircuito, hasta el polo negativo (acero) y de aquí vuelve al polo positivo a través del electrolito. El punto o zona en que    la corriente pasa del metal al electrolito se denomina zona o electrodo de salida. La corriente pasa de nuevo del electrolito al metal por la zona o electrodo de entrada (Fig.1.2).


Figura 1.2. Corrosión producida por la corriente generada en la pieza

 


Como los iones metálicos tienen carga positiva, se mueven en el mismo sentido que la corriente. En consecuencia, los iones positivos debidos a la tensión de disolución son alejados continuamente del electrodo de salida por la corriente de modo que puede disolver al material nuevo. Así pues, se extrae material del electrodo de salida (Fíg. 1.3). Por el contrario, los iones positivos del electrodo de entrada son empujados por la corriente hacia el propio electrodo de entrada. Por tanto, no se produce en éste ninguna extracción de material.

 

Figura 1.3 Extracción de material en el electrodo de salida

 

Los iones desprendidos del electrodo de salida pueden formar compuestos químicos, en combinación con otras sustancias del electrolito.  En el hierro, generalmente se forma hidróxido de hierro, que se transforma en orín o herrumbre.  El orín está formado por óxido de hierro e hidróxido de hierro, con agua.

 

La corriente eléctrica puede provocar corrosión de acuerdo al vector de Poynting w/m  (EMI y RFI depositada en estructuras).

 

La zona de salida de la corriente se corroe.

 

La zona de entrada de la corriente no se corroe.

 

La intensidad de la corrosión depende de la intensidad de la corriente de corrosión. Como dicha corriente es originada por elementos cortocircuitados, es tanto mayor cuanto mayor es la tensión. Ahora bien, la tensión aumenta con la separación entre los elementos en cuestión en la serie de tensiones, la concentración del electrolito y la eficacia del despolarízador. En la corrosión, el oxígeno del aire actúa como despolarizador.

 

El peligro de corrosión es tanto mayor, cuanto más separados están los metales en la serie de tensiones, cuanto más eficaz es el electrolito y cuanto mejor se puede disolver el aire en el electrolito.

 

Si se hallan en contacto piezas de distintos metales y se añade un electrolito, se produce una corrosión por contacto. Este puede ser el caso, por ejemplo, de las uniones de conductores de cobre con conductores de aluminio, de contactos de plata sobre bases de aleación Cu-Zn y de tornillos de acero sobre barras de aluminio (Fig. 1.4). También las piezas de grafito (carbono) pueden dar lugar a corrosión por contacto.


 

Figura 1.4 Corrosión por contacto en una unión roscada de barras colectoras

 

En los metales, con frecuencia la estructura cristalina no es uniforme. Así, por ejemplo, en el acero existen cristales de ferrita (Fe puro) junto a cristales de carburo de hierro (Fe3C). Al penetrar la humedad, se originan pequeños elementos, llamados elementos locales, en ellos el cristal de Fe constituye el polo negativo, que se destruye.

 

En el caso de elementos metálicos enterrados de gran longitud (conducciones, revestimientos de cables), se puede producir corrosión, sin que haya metales distintos en contacto. En este caso, se puede generar una tensión en el mismo metal, debido a la existencia de dos electrolitos de diferente composición. Éste es el caso, cuando el suelo presenta características distintas a lo largo de la conducción (constante geoelectromagnética).

 

En cuanto se presentan en la superficie del metal los primeros fenómenos de corrosión, por ejemplo manchas aisladas de óxido, la corrosión se acelera rápidamente. Los productos de corrosión formados por compuestos químicos de los metales tienen, en la escala de tensiones, posiciones distintas a las de los propios metales. Su tensión de disolución es inferior a la del metal correspondiente. Si hay un electrolito, los productos de corrosión pueden formar elementos galvánicos junto con el metal. En tal caso, el metal constituye el polo negativo y se corroe aún más (Fig. 1.5).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1.5 Corrosión en una pieza de acero con puntos de oxidación aislados

 

 

1.1.2b. Corrosión por corrientes de dispersión

La corrosión electroquímica es provocada por la corriente, por lo tanto, también la corriente continua de una instalación eléctrica puede producir corrosión, si abandona el circuito de servicio. A dicha corriente se le llama corriente de dispersión. Si la misma pasa de un metal a un electrolito, da lugar a una corrosión por corriente de dispersión.

 

La corriente alterna no produce corrosión, puesto que es incapaz de provocar desprendimiento de material.  El sentido de movimiento de los iones cambia continuamente, al igual que el sentido de la corriente.

En conclusión, la corrosión no es directamente a causa de la corriente alterna, si no a la no uniformidad de la estructura cristalina del acero.

 

La corrosión por corrientes de dispersión deteriora los metales, en la zona de salida de la corriente.

 

La corrosión por corrientes de dispersión se puede presentar en todas las instalaciones de corriente contínua. Con frecuencia se presenta en los bornes de las baterías de automóviles. Incluso en los cojinetes de máquinas alimentadas con corriente continua se puede originar este tipo de corrosión.

Las puestas a tierra de instalaciones de corriente contínua, por las que circula corriente, están sometidas también a la corrosión por corrientes de dispersión.

 

En la tierra, las corrientes de dispersión se reparten sobre grandes superficies, circulando por caminos que no se pueden determinar de antemano y que dependen de la resistencia específica del suelo. Las corrientes de dispersión que circulan por tierra se llaman también corrientes de tierra. Todas las piezas metálicas de cierto tamaño, tales como tuberías y envolventes de cables, situadas en las proximidades de carriles de tranvía (Fig. 1.6) corren peligro de corrosión por corrientes de dispersión.


Figura 1.6 Corrosión de una envolvente de cable, de plomo, debido a corrientes de

tierra provocadas por estar mal puenteada una unión de carriles

 

1.2. Protección contra la corrosión

La corrosión química se puede evitar impidiendo la entrada a las sustancias atacantes. Para ello, se cubre la superficie del metal con un revestimiento que actúa como protección superficial.

 

En algunos metales, la propia capa de corrosión proporciona una protección superficial. El cobre forma, combinado con los componentes del aire, una capa protectora, llamada pátina. El aluminio, al ser atacado por el oxígeno del aire, forma una capa protectora de óxido de aluminio (A12O3). El plomo forma, en combinación con el ácido sulfúrico y con el ácido clorhídrico, una carga protectora formada por sales de plomo (sulfato de plomo, cloruro de plomo); así, el plomo resiste la acción de dichos ácidos.

Si bien las capas protectoras naturales de los metales citados resultan muy útiles con vistas a la corrosión, a menudo es un inconveniente que dichas capas conduzcan mal la corriente, especialmente el caso de los contactos.

 

La corrosión electroquímica se puede evitar, impidiendo el paso de la corriente de corrosión. Se puede conseguir esto interrumpiendo el circuito de la misma o también anulando el efecto de dicha corriente de corrosión por medio de una corriente de protección de sentido contrario, que es la oferta catódica del electrodo Faragauss.

 

 

1.2.1. Medidas de protección constructivas

La amplia utilización de los plásticos (por ejemplo, envolventes de aparatos de maniobra de termoestables, tubos y cajas de termoplásticos) reduce las posibilidades de corrosión. De todos modos, determinadas piezas constructivas, que deben presentar propiedades eléctricas y mecánicas definidas, no se pueden fabricar en plástico. Los materiales conductores, magnéticos y para resistencias son casi siempre metales, con peligro de corrosión. Los ejes y árboles son generalmente de acero, las carcasas de fundición y los recubrimientos de chapa de acero.

 

Es necesaria una ventilación suficiente, para que no pueda acumularse electrolito alguno. El taponado de los huecos de ventilación conduce a condensaciones de agua, lo que a su vez acentúa el peligro de corrosión.  A fin de que no puedan formarse elementos galvánicos de corrosión, se debe procurar evitar el contacto entre metales distintos. Cuando la unión entre metales diferentes no ha de ser conductora, es usual el empleo de capas intermedias aislantes (Fig. 1.7).

 

En casos sencillos, basta con emplear masilla como aislante. Si hay humedad, se utiliza una lámina intermedia de plástico o cinta aislante.


Figura 1.7 Unión aluminio-acero, por medio de un tornillo de acero galvanizado

 

Especialmente los puntos de contacto entre cobre y aluminio corren peligro de corrosión por contacto. En las líneas aéreas, cuando hay que hacer una unión Cu-Al, se emplean bornes de unión (fig. 1.8) o capas intermedias de chapa de cobre plaqueada con aluminio. De este modo, el conductor de cobre sólo se halla en contacto con cobre y el conductor de aluminio con aluminio. Los puntos de unión en el borne de unión propiamente dicho se protegen de la humedad por medio de un barniz aislante.


 

Figura 1.8  Borne de Unión Cu-Al

 

Si la corriente circula únicamente por conductores metálicos y no por un electrolito, no puede producirse corrosión por corrientes de dispersión. Debido a ello es preciso apretar bien los bornes roscados.

En el caso de instalaciones de puesta a tierra, la corriente puede circular por las mismas, para pasar al suelo, que actúa como electrolito. Por tanto, las tomas de tierra de instalaciones de corriente continua, por las que circula corriente en servicio, están sometidas a peligro de corrosión especialmente alto. Por el contrario, las puestas a tierra puramente de protección corren menos peligro, puesto que por ellas sólo circula corriente cuando se origina un defecto.

 

 

 

 

Siempre que es posible se evita hacer circular corriente por tierra, para que no haya lugar a corrientes de dispersión. Por tanto, en redes de telecomunicaciones no deben emplearse como conductores para la corriente de servicio la tierra ni las envolventes de los cables, si cada receptor individual consume más de 0,1 A (VDE 0150). En los ferrocarriles eléctricos, es forzoso emplear la tierra como conductor de retorno, puesto que la resistencia eléctrica de la vía es bastante alta y prácticamente imposible aislar los carriles respecto a tierra. Las piezas metálicas de cierto tamaño, situadas cerca de vías de c.c., tales como las de tranvías, se deben unir, por lo tanto, con la barra negativa de la central generadora o transformadora.

 

 

Esto es válido especialmente para tuberías metálicas (fig. 1.9). La corriente de servicio circula de la barra colectora P de la subestación, a través de la catenaria, al motor, retornando a continuación a la barra N. En el camino desde el motor a la barra N, la corriente se dispersa, debido a la elevada resistencia de la vía; una parte de dicha corriente sale fuera de los carriles, provocando corrosión. Dicha corriente circula por tierra, hasta alcanzar la o las tuberías existentes, si éstas están unidas metálicamente con N, en adelante dicha corriente circula exclusivamente por circuitos metálicos, no produciéndose corrosión en la tubería. Si la tubería no está unida metálicamente con N, la corriente debe abandonar de nuevo la tubería, para llegar a N; en consecuencia, la tubería se corroerá en la zona de salida de dicha corriente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 1.9 Derivación de corrientes de dispersión, por una red de tuberías

 

La formación artificial de un camino metálico para las corrientes de dispersión en tierra se llama derivación de la corriente de dispersión.

La derivación de las corrientes de dispersión impide la corrosión debida a las mismas.

 

La derivación de las corrientes de dispersión puede ser necesaria en las proximidades de todas las instalaciones de corriente continua, tales como tranvías, instalaciones rectificadoras, instalaciones de electrólisis e instalaciones de soldadura.

 

 

 

 

 

 

 


Si el polo negativo está unido a masa y se produce humedad en un borne, circula una corriente errante a masa (Fig. 1.10), que actúa simultáneamente como corriente de corrosión. Se corroen las zonas de salida del borne; las zonas de entrada a masa no se corroen. En cambio, si el polo positivo está unido a masa, puede circular una corriente errante de masa al borne; el borne no se corroe, pero sí la masa.

 

Figura 1.10 Corrosión por corrientes errantes, en un borne de automóvil (polo negativo)

 

 

En las instalaciones de telecomunicaciones, de corriente continua, generalmente se pone a tierra el polo positivo del generador de tensión. De este modo, no se produce en los conductores y bornes corrosión debida a las corrientes errantes.

 

 

1.2.2. Protección superficial

 

Experimento 2: Engrasando una parte del electrodo de salida con grasa resistente a los ácidos.

La parte no engrasada se corroe, pero no así la engrasada (Fig. 1.11).


Figura 1.11 La protección superficial impide la corrosión

 

La capa de grasa protege la superficie, y el electrolito no puede alcanzar, a través de ella, el metal. Los revestimientos aislantes y los revestimientos de metal resistente impiden que las sustancias atacantes o electrolitos puedan llegar al metal a proteger.

 

 

1.2.2a. Revestimientos aislantes

Cuando no se exige gran duración a la protección contra la corrosión, es suficiente aplicar una capa de aceite o de grasa.  Se emplea para ello aceite mineral libre de ácidos o bien grasa mineral. Se consigue una mejor protección cubriendo la superficie en cuestión con cera dura.

 

Una protección mejor la proporciona la aplicación de pinturas o barnices. Unas y otros deben ser compactos y adherirse bien a las piezas. La aplicación se efectúa a mano, por inmersión o por pulverizado (a pistola). Las capas pulverizadas son más uniformes, pero también más porosas que las aplicadas a brocha o rodillo.

 

Antes de aplicar pinturas al aceite y barnices, es preciso limpiar a fondo las superficies, eliminando posibles capas de corrosión (herrumbre, etc.) e impurezas y de ser posible también la cascarilla de laminación. Dicha limpieza se realiza generalmente con ayuda de cepillos de acero o por chorreado. El chorreado consiste en proyectar sobre la pieza en cuestión, por medio de aire comprimido, arena o granalla de acero. Cuando se emplea el desoxidado químico, es preciso eliminar totalmente el producto desoxidante utilizado, pues en caso contrario el mismo podría producir una nueva corrosión. Los restos de aceite se pueden eliminar por medio de productos desengrasantes o en un baño electroquímico.

Las superficies metálicas a proteger deben ser rugosas, para que la capa protectora se adhiera bien. Cuando la base es lisa, especialmente en el caso de los metales no férricos, se emplea una imprimación adherente (wash-primer), que contiene un pequeño porcentaje de ácido fosfórico y cromato de zinc básico, por lo que reacciona químicamente con el metal.

 

El acero y el hierro pueden oxidarse también bajo la capa de pintura, por lo que, antes de aplicar pinturas al aceite o barnices, es necesaria una imprimación, como protección contra la oxidación propiamente dicha. Para ello se emplea generalmente minio (Pb3O4), desleído en barniz de aceite de linaza. El barniz de aceite de linaza es un aceite de linaza mezclado con agente secante y cocido, de tal modo que seca rápidamente. Con menor frecuencia, se emplean como imprimación pinturas de polvo de zinc o pinturas de cromato de zinc. Como aglutinante para la imprimación se emplean, además del aceite de linaza, las resinas sintéticas. A la imprimación le sigue la capa base. Una vez seca esta última, se puede aplicar la capa de acabado (Fig. 1.12). En lugar de las capas base y de acabado, se pueden utilizar también barnices.

 


Figura 1.12 Constitución de un sistema de pintura

 

Además de las pinturas, se emplean también revestimientos termoplásticos, que se pueden aplicar sobre la pieza por pulverizado o por sintetizado fluidizado (impulsión por soplado de polvo de plástico sobre la pieza caliente).

 

Los revestimientos aplicados química o electroquímicamente tienen importancia especialmente en los casos del acero y del aluminio, y como protección adicional en las piezas galvanizadas, cadmiadas y plateadas.

 

El fosfatado consiste en la creación, por medios químicos, de una capa de fosfato de hierro sobre las piezas de acero. Las piezas en cuestión se introducen, colgadas, en un baño formado por agua y sales de fósforo. La capa de fosfato propiamente dicha no ofrece prácticamente protección alguna contra la corrosión, pero proporciona una excelente base para revestimientos de pintura y capas de cera.

 

El anodizado (oxidación electrolítica) se aplica introduciendo una pieza de Al como ánodo y una placa de plomo como cátodo, en ácido sulfúrico diluido. La corriente continua provoca la formación de una capa estanca de óxido, que crece 1/3 hacia fuera y 2/3 hacia dentro. Dicha capa presenta buena adherencia, es dura y tenaz a un tiempo, eléctricamente aislante y fácil de pintar. Muchos metales se pueden hacer químicamente inertes (pasivos) y protegerlos así de la corrosión, por medio de capas de cromato muy delgadas. Este tratamiento, llamado pasivado, se emplea principalmente para proteger revestimientos de zinc, cadmio y plata. Para ello, las piezas a proteger se introducen en una solución acuosa de ácido crómico; con frecuencia, las piezas así tratadas toman un color similar al del latón.

 

 

1.2.2b. Revestimientos metálicos

Sólo es          posible obtener una protección duradera contra la corrosión, por medio de revestimientos metálicos, siempre que el revestimiento protector sea compacto. Si el revestimiento es de metal más noble, por ejemplo estaño sobre acero, en caso de fallo del revestimiento se originan elementos galvánicos locales, que motivan un aumento de la corrosión del metal base. Si el metal de revestimiento es menos noble que el metal base, aun en caso de fallo del revestimiento, el metal base queda protegido (Fig. 1.13), si bien, con el tiempo, el revestimiento termina por consumirse totalmente. La reducción anual de espesor de los revestimientos de zinc o de cadmio, no pintados, varía, según el grado de pureza del aire, de 0,001 a 0,03 mm. Antes del metalizado, las piezas deben desengrasarse a fondo. Esto se puede hacer con gasolina o también con tricloroetileno (llamado también «tricloro» o «tri»), que no presenta peligro de inflamación. En el caso del galvanízado, el desengrasado se realiza frecuentemente en un baño electrolítico de desengrasado; en este caso, el electrolito más usual es la sosa cáustica. Las piezas se conectan al polo negativo y constituyen el cátodo. El paso de la corriente continua provoca la formación de burbujas de hidrógeno en la superficie de las piezas, las cuales arrancan la grasa; dicha grasa, al subir hacia la superficie del baño de sosa cáustica, es saponificada, con lo que puede disolverse en el agua.

 


Figura 1.13 Efecto protector del Zinc sobre acero

 

 

Existen diversos procedimientos para la aplicación de revestimientos metálicos:

 

Metalizado a fuego (por ejemplo galvanizado a fuego, emplomado a fuego, plateado a fuego, estañado a fuego). En estos procedimientos, las piezas, una vez desengrasadas, se introducen en un baño de metal de revestimiento fundido.

 

Galvanizado. Las piezas, bien desengrasadas se introducen en un baño acuoso de sales metálicas, conectándolas como cátodo al polo negativo. Como ánodo se conecta, al polo positivo, una placa del metal de revestimiento.

 

 

Pulverizado metálico.  En una pistola de pulverizar, el metal de revestimiento, aportado en forma de alambre, es fundido por una llama de gas, pulverizado por la acción de un gas a presión y proyectado sobre la pieza a tratar. Dicha pieza debe estar bien desengrasada y previamente calentada, pues en caso contrario el revestimiento metálico se desprenderá.

 

Plaqueado. Este tratamiento consiste en aplicar, por laminado, una delgada lámina del material de revestimiento (cobre, níquel, latón, aluminio), sobre una o ambas caras del metal a proteger.

 

La protección más eficaz contra la corrosión se consigue combinando los revestimientos citados, por ejemplo por un revestimiento de zinc y pintura o pasivado.

 

 

1.2.3. Empleo de corriente de protección

El empleo de una corriente auxiliar para la protección contra la corrosión se denomina protección eléctrica contra la corrosión. En los procedimientos citados anteriormente se trataba de impedir la corrosión. Con la protección eléctrica contra la corrosión se desvía intencionadamente la corrosión hacia un punto, en el que la misma ocasione un daño mínimo.

 

La corriente de protección puede ser debida a la formación de elementos o bien proceder de un generador especial (Electrodo Magnetoactivo Faragauss).

 

Para que pueda circular corriente de protección es necesario que todo el elemento o pieza a proteger esté situado en un electrolito, como por ejemplo agua o tierra. La protección eléctrica contra la corrosión se puede emplear para tuberías, depósitos, envolventes de cables, instalaciones portuarias y buques.

 


La corriente de protección se introduce en el electrolito por medio de electrodos de salida y circula por dicho electrolito hacia el elemento o pieza a proteger. Los electrodos de salida se denominan ánodos. Dichos ánodos se sacrifican, para evitar la corrosión en el objeto a proteger (Fig. 1.14), por ello se les llama ánodos de sacrificio.

Figura 1.14 Ánodos de sacrificio de magnesio, nuevo y usado

 


Los ánodos de sacrificio pueden ser de magnesio o de zinc. Debido a su situación en la escala de tensiones, dichos metales forman elementos galvánicos con el hierro. Si los ánodos de sacrificio están eléctricamente unidos con el objeto a proteger, la corriente circula en el sentido del magnesio o zinc hacia el hierro, a través del electrolito (Fig. 1.15).

Figura 1.15 Instalación con ánodo de magnesio

 

También se pueden emplear ánodos del mismo material, o incluso de uno más noble, tales como chatarra de acero o grafito. En tal caso, se debe aplicar una tensión exterior, para que la corriente circule siempre hacia el objeto a proteger (Fig. 1.16). Este último debe estar provisto de un revestimiento aislante, por ejemplo de pintura, a fin de que la corriente de protección se mantenga lo más reducida posible. Entonces, la corriente de protección sólo necesita impedir la corrosión en los puntos defectuosos del revestimiento.

 

La protección eléctrica contra la corrosión a base de ánodos de grafito y alimentación por la red tiene la ventaja de que, para una corriente de protección igual, los ánodos de grafito se desgastan menos que los ánodos metálicos, por lo que su duración es mayor.


 

Figura 1.16 Instalación con ánodo de grafito

 

El aluminio, cuando constituye el electrodo de entrada, no queda protegido, puesto que el hidrógeno que se forma en él destruye la capa protectora de óxido. Por el contrario, el aluminio sí queda protegido cuando el mismo actúa como electrodo de salida, esto es, cuando está conectado al polo positivo. El oxígeno producido refuerza la capa protectora de óxido.

 

1.2.4 INTRODUCCIÓN A LA protección CATÓDICA

La protección catódica es, quizás, el método mas importante para conseguir el control de la corrosión, en los casos en que su aplicación es posible.

 

Mediante una corriente eléctrica aplicada exteriormente, desde unos ánodos situados en el mismo electrlito que la estructura, la corrosión se reduce virtualmente a cero y se puede mantener una superficie metálica en un medio corrosivo, sin sufrir deterioro durante un tiempo indefinido.

 

Por ello, el metal a proteger debe alcanzar un determinado potencial respecto a un electrodo de referencia, denominado Potencial de Protección.

 

Su campo clásico de aplicación es en protección externa de estructuras metálicas sumergidas o enterradas, y en protección interna de depósitos y grandes tubos que contengan agua.

 

Pueden utilizarse recubrimientos inorgánicos como vitrificados, silicatos de zinc, cemento, o bien recubrimientos orgánicos aplicados en frío o en caliente, siendo estos últimos los más empleados en estructuras enterradas.

 

Los recubrimientos orgánicos deberían reunir las condiciones siguientes para constituir una solución idónea:

 

    a)    Perfecta adherencia a la superficie metálica, tanto en el momento de la aplicación como durante toda la vida de la instalación.

 

    b)    Ser compactos y no porosos.

 

    c)    Poder dieléctrico elevado.

 

    d)    No absorber humedad.

 

    e)    Dureza para evitar su rotura (lo que ocasiona que quede la superficie metálica al descubierto).

 

    f)    Elasticidad para absorber las dilataciones del metal base, sin fisurarse.

 

    g)    Inalterabilidad frente a los agentes químicos.

 

    h)    Inerte ante hongos y bacterias.

 

Métodos electroquímicos.

Pueden citarse: protección anódica, protección catódica y bloqueo, canalización y disipación de corrientes vagabundas.

 

De ellos, la protección catódica es el método mas extendido y tiene un gran campo de aplicación en los metales enterrados o sumergidos y en los recipientes que contienen líquidos.

 

 

Hemos descrito el mecanismo de corrosión electroquímico que se produce siempre, excepto en la oxidación a elevadas temperaturas que es un caso poco frecuente que no vamos a tratar.

 

Por lo tanto, para luchar contra la corrosión debemos eliminar, o separar de los otros dos, uno de los tres elementos citados: ánodo, cátodo y electrolito.

 

Si distinguimos entre corrosión atmosférica y corrosión de estructuras enterradas y sumergidas podemos también distinguir los métodos de protección.

 

En el caso de metales situados en una atmósfera agresiva, el electrolito es la zona húmeda cercana al metal, que no podemos modificar excepto en ciertos casos mediante inhibidores en fase vapor. No podemos tampoco emplear la protección catódica clásica. Nos queda pues tan solo el diseño y selección de metales y el empleo de recubrimientos protectores que separen el electrolito de los ánodos y cátodos y en algunos casos tengan además un carácter activo como el galvanizado.

 

Cuando se trata de estructuras enterradas, además de lo anterior podemos aplicar la protección catódica y raramente modificar el electrolito.

 

 

 

 

II.      DESARROLLO ELECTROMAGNÉTICO.

 

El presente desarrollo tiene su fundamento en los siguientes principios científicos.

 

2.1 Ecuaciones de Maxwell

La Primera y Segunda ecuaciones de Maxwell establecen que: "Toda variación espacial de un campo (eléctrico o magnético) en un punto en el espacio, se debe a la existencia o a la variación temporal de otro campo, en el mismo punto del espacio".

 

a)     Primera Ecuación:

rot H = J + dD/dt

 

en donde:      J =  E = densidad de corriente eléctrica distribuida en diferentes puntos de un

      conductor o masa en forma tridimensional

E = campo electrostático

dD/dt = componente de desplazamiento

D = ÎE;  Î = constante dieléctrica

H = campo magnético

 

b)     Segunda ecuación

rot  E = dB/dt

 

en donde:      B = H  (inducción magnética).

=permeabilidad magnética

 

Desarrollando estas ecuaciones, considerando la divergencia del desplazamiento eléctrico y de la inducción magnética se obtienen cuatro ecuaciones vectoriales:

 

a) Ñ X E  = – dB/dt               V/m2

             

                       b) Ñ X H  =  dD/dt + J          A/m2

 

c) Ñ  ·  D  =                        As/m3

 

d) Ñ  ·  B  =  0                        Vs/m3

 

Si consideramos la divergencia de la ecuación “b” se obtiene:

 

Ñ · Ñ X H = 0 = Ñ · (dD/dt  +  J) = dÑ/dt  · D + Ñ · J     A/m2

 

Apoyándose en la ecuación “c” se obtiene que:  d/dt + Ñ ·  J =  0  A/m3

 

Concluyendo, la conservación de las cargas eléctricas (ecuación de continuidad).

 

En el caso de recipientes de almacenamiento con variaciones dinámicas de niveles, así como transportes de fluidos a través de ductos o sea regímenes no estacionarios.

 

La ecuación de continuidad, constituye una forma de expresar la ley de conservación de la masa, por lo que todos los trabajos de fluidos (Flujos) deben satisfacer la siguiente ecuación de continuidad.

 

 

 
 


(soportado en volumen finito                           ).

 

 

Para régimen de flujos estacionarios, el término         es igual a cero.

 

Es importante resaltar que existen dos fuerzas naturales que actúan e influyen sobre la masa, y éstas son las fuerzas producidas por un campo de esfuerzo, conformado por la gravedad y por el campo electromagnético.

Text Box:

 

Por lo tanto:

Considerando lo anterior, es importante resaltar la acción de la temperatura en la conducción de fluidos o almacenamiento.

 

En el fenómeno de disipación o conducción de calor, es un proceso de transporte de la energía por un  contacto directo entre las partículas de un cuerpo o entre cuerpos a diferentes temperaturas en virtud del  movimiento de micropartículas de la sustancia.

 

 En los metales la conducción de calor es debido a los electrones libres, movimiento que en un metal a elevadas temperaturas, estos electrones libres conducen a igualar temperaturas en todos los puntos del metal, ya que su movimiento se efectúa de los puntos más calientes hacia el de menor temperatura.

 

Estos electrones, no hay que olvidar que son portadores de calor y electricidad, por lo tanto la conductividad térmica de un metal es proporcional a su conductividad eléctrica.

 

Las temperaturas se pueden presentar por el propio terreno, cortocircuitos de algunas componentes o equipos auxiliares de control, corrientes vagabundas, inducciones electromagnéticas de alto valor de tiempo de exposición, más la propia fricción del fluido transportado, sin olvidar los campos electromagnéticos solares, teniendo como principal efecto, la dispersión de electrones (motivados a la pérdida de uniformidad de la distribución electrónica), influyendo a la variación de la conductividad térmica y eléctrica.

 

 

 

 

 

2.2 Consideraciones de las masas

Para lograr completar el presente desarrollo se deben de referenciar las condiciones no únicamente ambientales, si no las de nuestro propio planeta tierra que en la actualidad tienen condiciones del tipo natural y artificial, las cuales pueden ser:

 

 

 

1)   Natural. Estas son dependientes de:

a)     Campo geomagnético de nuestro planeta.

b)      El tipo de terreno y sus campos seculares.

c)       Corrientes circulantes del planeta.

d)      Inducciones electromagnéticas solares.

e)      Microorganismos o bacterias.

f)         Descargas atmosféricas.

 

2)     Artificial.- Estas son las más conocidas o practicadas y se generalizan en:

a)     Corrientes vagabundas o circulantes inducidas por subestaciones o cruces con vías para trenes.

b)     Campos electromagnéticos inducidos por líneas de transmisión.

c)      Campos electromagnéticos y de radiofrecuencia radiados por satélites, radio transmisores,  teléfonos celulares, etc.

d)     Inducciones electrostáticas del producto a transportar o almacenado hacia la masa.

 

Ante esta gama de variables dependientes, se debe de efectuar el análisis de control, para deprimir o cancelar los efectos que se presentan durante una operación de protección de las instalaciones.

Por lo tanto concentraremos su desarrollo, en dos campos; el eléctrico y el magnético, considerando que son auto dependientes entre sí, tomando en cuenta que los fenómenos que estos campos predisponen en forma impredecible a posibles fallas.

Como referencias principales debemos analizar los elementos participantes (suelo y masa) con un mapeo de impedancias y admitancias así como conductancias, para determinar el funcionamiento que al determinar una instalación como un todo, se debe otorgar como condiciones exigibles en el cálculo de una protección  catódica, para prolongar la vida útil así como apoyar a la deficiencia, del sistema anticorrosivo recomendado o aplicado, y por ende al material base que es al que se enfoca nuestro principal objetivo, y así incrementar la vida útil y sobretodo su seguridad total.


 Partiendo de lo anterior, nos apoyamos en los siguientes esquemas, en los cuales no se consideran los sistemas o recubrimientos anticorrosivos.

e = espesor del tubo

Æ = diámetro interior

p = profundidad del cimiento soporte

h = altura del soporte

 

 
 


Figura 2.1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 2.2 Mapa de Impedancias y Admitancias

 

Z1 = Impedancias del tubo metálico

Z2 = Impedancia del soporte (no enterrado)

Z3 = Impedancia del soporte dentro del terreno de relleno

Z4 = Impedancia de contacto dentro del terreno de relleno

Y1 = Admitancia del relleno (suponiendo un relleno homogéneo y bien compactado).

Y2 y Y3 = Admitancias del terreno natural (terreno no homogéneo y de diferente valor).

ZF = Impedancia del fluido transportado.

 

 

ANÁLISIS:

 

 

Y1 > Y2

Y1 > Y3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2.3

 

 

Æ = diámetro interior

 

e = espesor

 

b = altura del relleno

 

c = espesor de la plantilla

 

d = ancho del foso


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 2.4  Mapa de impedancias y admitancias:

 

 

 

Z1 = Impedancia del tubo metálico

Z2 = Impedancia de fluido transportado

Y1 = Admitancias  del relleno (Material homogéneo y bien compactado).

Y2 = Admitancia de la plantilla base (concreto).

Y3 y Y4 = Admitancias del terreno natural (no homogéneo) y de diferente valor

 

Y1 + Y2   >   Y3

Y1 + Y2   >   Y4

Y1 +  1/Z1 +  Y2  >  Y3  + Y4

 


ZT / f  =  Y1 +  1/Z1 +  Y2 +  Y3  + Y4

                                         f

 

 

 

 

 

 

 

III. EL PRINCIPIO DE INTERACCIÓN MAGNÉTICA Y ELÉCTRICA

 

El principio de interacción magnética y eléctrica se define en el de su superposición, fundamentado en dos efectos: 

 

a)     El efecto de las cargas eternas.

b)     El efecto de polarización superficial de las cargas.

 

El principio de superposición en corrosión se basa en la interacción de los campos magnéticos y eléctricos de acuerdo a la Ley de Gauss del magnetismo:

 

 

Tanque, tubería,

masa (cerradas).

 

 

La corrosión acelerada hoy día, por la energía electromagnética y de radiofrecuencia, misma que en oferta creciente a masas se deposita en estas de acuerdo al vector de Poynting:

 

El vector de Poynting está relacionado con la magnitud de dirección de la densidad de flujo de energía en un campo electromagnético.

 

A partir de la primera ecuación de Maxwell en forma diferencial,

 

 

Utilizándo la identidad.

 

 o bien

de ahí que

Text Box:

 

 

 

 

Ahora integramos todos los términos a través de un pequeño volumen dv, lo que produce.

 

 

Utilizando el teorema de la divergencia con el término de la izquierda para cambiar la integral de volumen por una integral de superficie:

 

 

 

por tanto,

 

potencia instantánea total fuera del volumen =

densidad de potencia instantánea P = E X H   W/m2 de superficie.


E

 
 

 


Figura A.

 

 

Esté es el teorema de Poynting, en el que el vector P se conoce como vector de Poynting, y en ocasiones también como de densidad de potencia superficial. La figura A define la dirección del vector y concuerda con la onda plana uniforme para Hx  y Ey  con movimiento de onda en la dirección z.

 

Debe recordarse que en algunas situaciones E X H no representa flujo de energía, como cuando es un campo magnético estático superpuesto en un campo eléctrico estático.

 

 

 

La integral de la componente normal de E X H sobre una superficie cerrada siempre da la potencia total que pasa a través de la superficie:

 

donde p es la potencia que fluye hacia fuera de una superficie cerrada s. El vector de Poynting P en la relación anterior es la densidad de potencia instantánea, y  p es la potencia instantánea en watts.

 

 

 

Cuando E y H  cambian con el tiempo, es importante conocer la potencia promedio:

 

 

Sin embargo, también se obtiene fácilmente utilizando la notación compleja:

 

 donde.

 

ángulo de fase entre E y H*

H * es el conjugado complejo de H, en el que.

 

 

La cantidad H  y su conjugado complejo H* tienen la misma dirección espacial y la misma amplitud H0, pero difieren en signo en su relación de fase. 

Si se supone que las direcciones espaciales de E y H (o H*)  son normales entre sí, el vector de Poynting complejo es normal al plano que contiene a E y H*, y es

 

 

Ahora el vector de Poynting promedio está dado por la parte real del vector complejo.

 

 

 

 donde  ángulo de fase de tiempo entre los campos eléctrico y magnético.

 

La potencia promedio que fluye hacia fuera a través de una superficie cerrada es

 

 

 

y

 

 

 

 

Ésa es la velocidad de energía (grupo), y en medios no dispersivos es igual a la velocidad de fase:

 

|

 

 

 

 De acuerdo al valor de energía de grupo, requerimos dos vectores para controlar las corrientes de corrosión.

 

a)     Corriente de dispersión. (vector a).

b)     Corrientes de protección. (vector b).

 

 

La razón de un movimiento (dinámico) de las cargas lo referimos a la Ley de Biot-Savart por la que la salida de las cargas previa sincronización de ángulos de fase de tiempo por conducto del Coplagauss, permite definir el movimiento de la corriente de dispersión y de la de protección, optimizando la salida de las cargas en los ánodos de sacrificio en valor protónico, por lo cual cancelando las corrientes de corrosión en las superficies y masas cerradas.

 

donde.

 

 

 

exactamente, v es la velocidad del punto de carga q, y r es la unidad vector procedente de la carga con dirección a los ánodos de sacrificio.

 

 

Con relación a los efectos de una inducción eléctrica, los campos eléctricos son originados por las variaciones de la tensión en los conductores, los cuales en los cruces ó pasos de ductos con líneas de alta o baja tensión (de baja frecuencia), se genera una tensión de inducción en la masa víctima, que en este caso es el ducto.

 

Esta tensión inducida tiene en valor:

 

V= Cc  x dVL /dt x Zin/ RS

 

 

 

En donde Cc  = Capacitancia de acoplamiento.

La razón Zin/ RS = Impedancia a masa del ducto víctima.

 

Por lo tanto se resume que la impedancia de la capacitancia de acoplamiento es mucho más alta que la impedancia del ducto. Esta inducción es inyectada como si procediera de una fuente de corriente con un valor de  Cc  x dVL/ dt.

 

Obviamente el valor de Cc, está en función de la distancia entre los conductores y el ducto.

 

En síntesis, la relación entre la intensidad del campo eléctrico y magnético  E/H; determina la eficiencia del acoplamiento entre masas electromagnéticamente y/o la eficiencia de optimizar al ducto para evitar que funcione como un conductor, es decir, que sea su verdadera función la de una pantalla protectora denominada Jaula de Faraday.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 3.1  Diagrama esquemático de una protección catódica con apoyo de fuente externa fundamentada en campo eléctrico y químico.

 

TR = Transforectificador

= Lecho de anodos

 

EA = Em cos h ·  l                = Ö (Rs · g)

 

Ia = 2/R Em sen h · l

 

Ia = 2/R  EA · exp (-  x)

 

Ex = EA · exp (-  x)

 

Ex = Potencial tubería vs. Suelo a una distancia (km) del punto de inyección de la corriente.

 

Em = Potencial máximo de la tubería respecto a tierra.

 

EA = Potencial en el punto de inyección

 

 = Factor de atenuación

 

x = distancia en Km

 

Rs  = resistencia ohmica longitudinal de la tubería, en ohms por unidad de longitud

 

g = conductancia del revestimiento, en mhos por unidad de longitud.

 


Figura 3.2 Diagrama esquemático de una protección catódica con apoyo de fuente externa y fundamentado en principio electroquímico y eléctromagnético.

 

Z11 = Z21  = Impedancia del cableado entre TR1 y anodos

Z12 = Z22  = Impedancia del tubo

Z13 = Z23  = Impedancia del fluido

Y1 = Admitancia del terreno entre anodos

Y2 = Admitancia longitudinal del tubo entre los puntos del potencial de inyección

 

l

l

\l)

l

l)

 

 y

 
CONSIDERANDO LA INDUCCIÓN MAGNÉTICA:

 

 

 

 

 

 

 

 

l)

l

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ARREGLO DE UN SISTEMA DE PROTECCIÓN CATÓDICA, EN UN DUCTO SUBTERRÁNEO, OPTIMIZADO CON EL SISTEMA FARAGAUSS

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Figura 3.3 Optimización de la protección catódica para apoyar la caída de potencial e incrementar la vida útil del sistema anticorrosivo y ánodos de sacrificio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARREGLO DE UN SISTEMA DE PROTECCIÓN CATÓDICA, EN UN DUCTO O TUBERÍA EXTERNA, OPTIMIZADO CON EL SISTEMA FARAGAUSS

 

 

 

 

 


 

Figura 3.4

 

 

 

 

 

 

 

ARREGLO DE UN SISTEMA DE PROTECCIÓN CATÓDICA, EN UN RACK DE DUCTOS DE INSTALACIÓN EXTERIOR, OPTIMIZADO CON EL SISTEMA FARAGAUSS

 

 

 

 

 


 

 

Figura 3.5

 

 

 

 

 

 

 

 

IV. CALCULO DE LA CORRIENTE CATODICA PARA PROTECCIÓN A TRAVÉS DEL SISTEMA FARAGAUSS. 

 

 

4.1 ANTECEDENTES

 

Las masas (tuberías, tanques de almacenamiento, etc), se encuentran sujetos a los campos electromagnéticos, con transformación a cargas electrostáticas, con intercambios de iones, que traen como consecuencias su deterioro molecular parcial o total en algunas ocasiones.

 

Es fundamental, que en todo diseño de estructuras, se consideren estos efectos resonantes electromagnéticos, en base a la longitud de onda de la longitud física de los tramos(ductos o tuberías).

 

Las estructuras (tanques de almacenamiento, ductos o tuberías, etc), no están diseñadas para la neutralización o drenaje de las cargas electrostáticas originadas por los campos electromagnéticos, esto inducidos naturalmente o artificialmente, para lograr completar el actual diseño de protección catódica, es fundamental y necesario, además de los principios químicos y electroquímicos, el electromagnético, considerado el análisis en que las masas a proteger son un “plasma en movimiento” por lo que su estudio estará soportado en ecuaciones hidromagnéticas.

 

Con esto, al referirlo como un plasma, se relaciona con el estudio de los fluidos, los cuales obedecen las leyes de la hidrodinámica, sin olvidar que los fluidos se consideran conductores de energía eléctrica y que las fuerzas de los campos electromagnéticos resultan de gran importancia.

 

 

4.2 OBJETIVO.

 

El principal objetivo de este cálculo, es definir la energía requerida para mantener el plasma conformado por el acero, en un fluido equipotencial y que los tramos o masas se mantengan dentro del rango de un dominio catódico para cancelar los efectos a los cuales están sujetos actualmente y así incrementar  su vida útil y su factor de seguridad.

 

 

4.3  DESARROLLO.

 

Los movimientos colectivos de las partículas en un plasma, tales como el efecto de contracción y las oscilaciones de plasma, son manejadas a través de la formulación hidromagnética, así mismo, tomando en cuenta las fuerzas electromagnéticas tenemos lo siguiente:

 

Fn = J X B - Ñr

 

en donde:

J = densidad de corriente

r = presión del fluido (plasma)

 

Considerando que nuestro análisis se realizará en condiciones dinámicas, no se incluirán, la neutralidad eléctrica aproximada del plasma (rE) dentro del concepto de fuerza (Fn).

 

 Tomando en cuenta las anteriores consideraciones, obtendremos la ecuación del movimiento conocida como “Ecuación de Euler” del fluido:

 

              

 

1.                         

 

en donde:

z = densidad de masa del plasma

v  = velocidad del fluido

 

En consecuencia y para fines de complementar una base electromagnética, nos apoyaremos en el fundamento de la ecuación de derivación magnética del campo.

 

 

                2.      H

 

 

en donde:

aR = corriente transportada sobre el valor resistivo de la materia.

 

Debemos considerar además la condición electrostática que es la que nos ocupa en este particular caso, por lo tanto nos apoyaremos con la primera ecuación de Maxwell (electrostática):

 

                3.    

 

De lo cual se obtiene la divergencia del campo magnético en forma lineal:

 

                4.                   

 

o en su forma vectorial Nabla:

 

                5.    

 

Apoyados en los fundamentos determinados en las ecuaciones 1, 2, 3, 4 y 5, se definen los fenómenos desarrollados por los campos electromagnéticos tridimensionales que interactúan.

 

El principal objetivo del presente cálculo es definir el campo equipotencial eléctrico a que se encuentra sujeto, así como las diferentes frecuencias de corte referidas a sus dimensiones físicas.

 

 

Por lo tanto se tiene que:

 

 

 

 

 

 

 

Las frecuencias de corte resultantes de los tramos de ductos son las siguientes:

 

 

 

Distancia entre apoyos

 

Longitud de onda

 (metros)

 

Frecuencia de resonancia (Hertz)

1

l1

f1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

n

ln

fn

Æ del tubo

 

 

promedio

lp

fp

 

 

 

 

 

Considerando:

I0d = 4

 

q = 90 °

 

 t = 0

 

fp   =         MHz    y

 

p  =        m

 

 

El flujo del campo electromagnético superficial es:

 

 

si  t = 0

 

 

Considerando:

 Cos (a-b) = Cos a Cos b + Sen a Sen b             y

 

Cos (tan-1 x) =

 

resulta:

lp

 
 


 r2

 
Hf  =             (Cos 2r + 2r Sen 2r)  m

 

1 £   r  £   2

 

Complementando el cálculo a través de ecuaciones matemáticas e ingeniería Faragauss,  para la compensación y aportación catódica de protección anticorrosiva de la masa, se tiene la siguiente ecuación:

 


Ic =

 

en donde:

 

Ic = energía catódica (Amp)

 


s =               X               m2/A

 

KF = factor de compensación catódica Faragauss

 

KF = 5.5 Km-masa

 

s = Factor porcentual masa eléctrica

s = 17.507 m2/A

 

MT = masa total (plasma) a proteger catódicamente.

 

 De acuerdo al volumen total del ducto o tramo es de aproximadamente _________  m3.

 

Si estas toneladas de acero se fundieran en una sola masa, nos arroja un volumen de   x   m3

 

El cálculo que AWD de México ha determinado para definir la energía catódica se basa en una placa de las siguientes dimensiones:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Por lo tanto:

La masa volumétrica del tramo es igual a:

 

MT =                                     =   m2

 

 

 


IC =                      =   

 

 


IC = _______ Corriente catódica en Amperes

 

 

 

 

 

 

V.  PROBLEMAS DE AISLAMIENTO DE CORRIENTE EN CONTROL DE BOMBEO, CONTROL DE VALVULAS, INSTRUMENTACION Y TRANSFORECTIFICADORES QUE CONFORMAN UN  SISTEMA DE TRANSPORTE DE FLUIDOS

 

5.1 ANTECEDENTES.

 

Actualmente la tecnología de punta en el monitoreo, así como las distancias entre estaciones de bombeo de combustibles, los cruces con vías de ferrocarriles, paralelismos con líneas de alta tensión  de energía eléctrica y algunas subestaciones eléctricas, ocasionan serios problemas de incompatibilidad de maniobras de operación entre ellos y sobretodo con los sistemas de protección catódica.

 

Incompatibilidad y respeto de funcionamiento que se encuentran en estudio a través de diferentes organismos internacionales, sin lograr la optimización necesaria.

 

Por lo tanto AWD de México S.A. de C.V., a través de pruebas efectuadas en campo, ha realizado la ingeniería y acoplamiento necesarios para incrementar la eficiencia de todos los sistemas participantes en esta infraestructura, además de otorgar la compatibilidad, respeto de funcionamiento requerido y la alta seguridad que estos sistemas exigen

 

 

5.2 OBJETIVO

Nuestro principal enfoque es el de que cualquier elemento que se implante en la infraestructura del transporte o almacenamiento de combustibles, funcione óptimamente de acuerdo a su propio diseño, sin estar sujetos a susceptibilidades o interferencias, o bien a interferir a otros sistemas.

 

 

5.3 DESARROLLO

La compatibilidad de operación, es efectuada a través de los diferentes arreglos que el sistema Faragauss otorga.

 

La versatilidad de funcionamiento se fundamenta en defasamientos electromagnéticos a través de cosenos amortiguados.

 


Para mayor apreciación nos apoyaremos en el siguiente esquema:

 

 

 

El funcionamiento del sistema Faragauss, otorga vectores de acoplamiento a tierra en campo electromagnético, a través de una baja “impedancia” constante bajo su rango frecuencial de cálculo base (ZT/f), vectores se definen el optimo funcionamiento, en los siguientes conceptos.

 

a).     Funcionamiento del “X0” de un transformador de potencia, o referencia del Neutro (eficientización) en centros de cargas.

b).     Acoplamiento a tierra de descargas atmosféricas, evitando la participación de las estructuras a proteger (masa) durante la disipación del impulso electromagnético.

c).     Referencia del tercer conductor o GND para equipos Electrónicos.

d).     “0” (cero) lógico digital cuando el equipo electrónico lo requiera.

e).     P.C. optimización de los sistemas de protección catódica, ofreciendo drenaje de corriente de dispersión, aportación de corriente catódica, funcionamiento eficiente de los ánodos de sacrificio.

f).      Un excelente bondeo de masas con drenaje eficiente de las corrientes de dispersión, evitando la concentración de cargas electrostáticas, así como la disminución del voltaje de toque.

 

Lo importante del sistema Faragauss de acuerdo al respeto de funcionamiento de los vectores, es que pueden obtenerse hasta 180 defasamientos electromagnéticos, y que no necesitan equipos auxiliares o protecciones con sistemas aislados para evitar que los sistemas de energía eléctrica de corriente alterna afecten o interfieran a los equipos electrónicos, o bien al funcionamiento de los sistemas de protección catódica.

 

 

5.4 CONCLUSION DE FUNCIONAMIENTO

La conclusión a la que se ha llegado de acuerdo a la vulnerabilidad actual de operación de un sistema de transportación o almacenamiento de combustible  con relación a su sistema de protección anticorrosiva, se resume en los siguientes conceptos:

 

a).     Variación de polarización del terreno por influencia geomagnética.

b).     Influencia de campos electromagnéticos artificiales inducidos por radiación.

c).     Variación de funcionamiento o daño parcial o total de un sistema de protección anticorrosiva por mala o deficiente operación de la protección catódica.

d).     Efectos de baja eficiencia o posibles daños al sistema de protección catódica por corrientes inducidas a través del terreno, originadas por subestaciones eléctricas (retornos por desbalance de cargas a través del neutro o cortos circuitos), corrientes inducidas través del suelo por paso de ferrocarriles.

e).     Drenaje efectivo de corrientes de dispersión hacia tierra para abatir el potencial electrostático por acción del fluido a envolventes y de reducción de radiofrecuencia y campos electromagnéticos a la masa.

f).      Variaciones del dominio catódico de la masa con respecto a los ánodos de sacrificio.

g).     Variaciones de las corrientes entre ánodos de sacrificio y metal protegido por los valores no homogéneos de las impedancias de acoplamiento entre ellos.

h).     Alta vulnerabilidad a impulsos electromagnéticos que se transportan por el subsuelo y en forma directa del impacto atmosférico.

i).       Frecuentes maniobras de mantenimientos correctivos.

j).       Discrepancias de las especificaciones para protección catódica, motivadas por las variables del tipo de terreno y condiciones ambientales de las diferentes regiones.

k).     Vulnerabilidad a cualquier problema eléctrico, de los equipos de potencia (transforectificadores) y de los equipos electrónicos (instrumentación, rectificadores, transmisores, etc.) para el monitoreo y control de válvulas u otro equipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo anterior resume la actual problemática a minimizar, para incrementar el factor mas importante que es el de la seguridad, protegiendo además el medio ambiente al evitar posibles e inexplicables fallas de los sistemas y sobre todo de los tan incrementados campos electromagnéticos.

 

 

Por lo tanto, el sistema Faragauss resuelve tal problemática, optimizando y protegiendo los actuales sistemas instalados, diseñando una integral ingeniería con la eficiencia requerida.

 

 

 

Elaborado por:

 

AWD de México S.A. de C.V.

Dr. Fernando Maldonado López

 

E-mail: fergauss@hotmail.com

contacto@faragauss.com

http://www.faragauss.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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